"Dios mio, que solos se quedan los muertos"
G.A. Becker
Dios mio,
que solos
estamos los hombres.
Rehacerse Hombres
viernes, 25 de mayo de 2012
jueves, 24 de mayo de 2012
Rayada
Me estoy rayando
(mucho)
y no se por que
Mejor dicho:
no quiero
saberlo
Porque saberlo
significa mover ficha
y la cosa es
¿Tenemos huevos para hacerlo
es el momento
de abrir los brazos otra vez
a la dura y fria intemperie?
Cojones
Ahora no hay mas huevos
que hacer algo con ello
La patata está caliente
Que echa humo, vamos
Asi que
O te la comes
o miras
Hacia otra parte
¿Hacia otra parte?
¿Hacia que parte?
No, los huevos, yo me la banco
Y que pase
lo que tenga
que pasar
Ya hemos esperado bastante
Toda una vida
esperando a Godoy
Que mal rayo le parta
al muy
cabrón.
(mucho)
y no se por que
Mejor dicho:
no quiero
saberlo
Porque saberlo
significa mover ficha
y la cosa es
¿Tenemos huevos para hacerlo
es el momento
de abrir los brazos otra vez
a la dura y fria intemperie?
Cojones
Ahora no hay mas huevos
que hacer algo con ello
La patata está caliente
Que echa humo, vamos
Asi que
O te la comes
o miras
Hacia otra parte
¿Hacia otra parte?
¿Hacia que parte?
No, los huevos, yo me la banco
Y que pase
lo que tenga
que pasar
Ya hemos esperado bastante
Toda una vida
esperando a Godoy
Que mal rayo le parta
al muy
cabrón.
miércoles, 23 de mayo de 2012
A broken voice
No se si aun me has entendido:
pero yo presto mi voz
a todo el que tenga algo que decir
y no pueda decirlo,
en este y en todos los mundos
Por eso mi voz,
no puede ser
mas que una voz rota:
a broken voice
Una voz quebrada por uno
dos, cientos de cuchillos
afilados como los dientes
de la rabia que los consume
Puede que no me oigas gritar
pero en mi silencio
hay mas furia (te lo aseguro)
que en el grito
de todas las multitudes
Si acercas tu oido a mi pecho
oiras el rumor ensordecedor
de esas aguas caludalosas
que sólo al salir de mi boca se convierten
En una voz rota
In a broken voice
Prestada a todo aquel que tenga algo que decir
y que no sepa cómo:
Sea lo que sea,
si no tiene voz
mi voz rota
mi broken voice
se rasgara una y mil veces
para darle cabida
Para expresar
en este y en todos los mundos
lo que no encuentra palabras
para decirse.
pero yo presto mi voz
a todo el que tenga algo que decir
y no pueda decirlo,
en este y en todos los mundos
Por eso mi voz,
no puede ser
mas que una voz rota:
a broken voice
Una voz quebrada por uno
dos, cientos de cuchillos
afilados como los dientes
de la rabia que los consume
Puede que no me oigas gritar
pero en mi silencio
hay mas furia (te lo aseguro)
que en el grito
de todas las multitudes
Si acercas tu oido a mi pecho
oiras el rumor ensordecedor
de esas aguas caludalosas
que sólo al salir de mi boca se convierten
En una voz rota
In a broken voice
Prestada a todo aquel que tenga algo que decir
y que no sepa cómo:
Sea lo que sea,
si no tiene voz
mi voz rota
mi broken voice
se rasgara una y mil veces
para darle cabida
Para expresar
en este y en todos los mundos
lo que no encuentra palabras
para decirse.
A una pareja sentada en la plaza de detrás de la biblioteca
Llegue cansado a la biblioteca, con sueño, luego reparé en que no habia tomado café.
La sala estaba llena de universitarios, como siempre, pero al final de la misma encontré, como esperándome, un agradable rincón con una sillon y una mesa, que daba a la plaza de la parte de atras de la biblio. Hacia sol, sin mucho calor, y su luz caía resuelta y sin tapujos desde un cielo despejado, mientra una pequeña brisa aletaba las hojas de los árboles animando de una vida invisible y necesaria las zonas grises y hormigonadas de la plaza.
Llevaba un buen rato intentando memorizar un texto que ahora no viene al caso cuando los vi: una joven pareja de enamorados besánsose en la plaza. Supongo que sus besos no eran distintos a los besos de cualquier otra pareja de enamorados en el mundo, salvo que tenian el ignorado privilegio de ser observados por mis ojos y por mi extraña forma de traducir todo lo que veo. Supongo que eso es lo normal entre los jóvenes, pero ahi estaba yo, como un somnoliento voyeaur, alelado y no perdiendo detalle de cada uno de sus movimientos. No habia un hecho perentoriamente sexual en su forma de tocarse, pero si profunda y significativamente emocional, que daba a entender una complicidad que compartia su lugar propio y ganado dia a dia, con un espacio siempre nuevo de descubrimiento.
De repente, cai en la cuenta de que es lo que me estaba resultando tan fascinante. Era el hecho dual y paradójico de sentirme un extraterreste observando algo que le es completamente extraño, y a la vez sentir una infinita e insondable nostalgia, quizas envidia, de besar a alguien asi. Algo inhumano y humano compartiendo un mismo espacio, como siempre, dentro de mi psique. Y en el medio de ambos, un atolondramiento hacia ninguna parte que se veia intensificado por los hipnotizadores rayos de sol, el crepitar del viento entre las hojas, y la gente que cruzaba la plaza, y pasaba de largo sin prestar atencion a mi querida pareja. Algo que me resultaba milagrosamente incomprensible: ¿Sera que ellos saben muy bien a que sabe este milagro del amor?
Llevaba un buen rato intentando memorizar un texto que ahora no viene al caso cuando los vi: una joven pareja de enamorados besánsose en la plaza. Supongo que sus besos no eran distintos a los besos de cualquier otra pareja de enamorados en el mundo, salvo que tenian el ignorado privilegio de ser observados por mis ojos y por mi extraña forma de traducir todo lo que veo. Supongo que eso es lo normal entre los jóvenes, pero ahi estaba yo, como un somnoliento voyeaur, alelado y no perdiendo detalle de cada uno de sus movimientos. No habia un hecho perentoriamente sexual en su forma de tocarse, pero si profunda y significativamente emocional, que daba a entender una complicidad que compartia su lugar propio y ganado dia a dia, con un espacio siempre nuevo de descubrimiento.
De repente, cai en la cuenta de que es lo que me estaba resultando tan fascinante. Era el hecho dual y paradójico de sentirme un extraterreste observando algo que le es completamente extraño, y a la vez sentir una infinita e insondable nostalgia, quizas envidia, de besar a alguien asi. Algo inhumano y humano compartiendo un mismo espacio, como siempre, dentro de mi psique. Y en el medio de ambos, un atolondramiento hacia ninguna parte que se veia intensificado por los hipnotizadores rayos de sol, el crepitar del viento entre las hojas, y la gente que cruzaba la plaza, y pasaba de largo sin prestar atencion a mi querida pareja. Algo que me resultaba milagrosamente incomprensible: ¿Sera que ellos saben muy bien a que sabe este milagro del amor?
Llegado un momento, mi querida pareja se movió, huyendo de un sol ya excesivo, hacia la sombra de un joven magnolio y de una hiedra aun no podada, que se enroscaba como una serpiente sobre su tronco, y que les hacia las veces de improvisado parapeto donde proteger su intimidad de miradas indiscretas como la mia, que por otra parte, no tienen nada de malo.
Dado que ya no veia nada, me quedé, con los ojos cerrados, paladeando esa confusa, terrible, y a la vez dulce sensacion de echar de menos un mundo del que no me siento parte. Y así me pasé no se cuanto, y me dieron las uvas hasta que cai en la cuenta de que habia venido a estudiar. A intentar aprender, de nuevo, despues de años sin utilizarla, cosas de memoria que ni de lejos me interesan tanto como estas escenas improvisadas en las que la belleza del mundo, y de su amor (por cursi que suene), vienen al rescate de la amargura y de la soledad en las que normalmente se encuentran, suspendidas como el atún en conserva o como el lomo en adobo, y descubiertas de pronto de una forma adorablemente adolescente y dulce, repetina y tierna, las demas emociones de mi alma.
Emocionado, pero conteniéndome (no olvidar que estaba en la biblioteca), eché un último vistazo a mi querida pareja, que en ese momento se levantaba de su improvisado nido de amor, otorgándose un beso que por su forma crei de despedida, un beso apasionado que traia la promesa de otro encuentro, cuando en realidad resultó ser solo otra muestra del amor entre una mujer y un hombre enamorados. Sigiloso, abandoné tambien mi pequeña y frustrada plaza interior, convencido de que no sacaria nada mejor esta mañana, nada mas claro que ese último beso. Y seguro de que la unica forma de estudiar sería pillar a Cupido desprevenido, y durmiendo su sueño caprichoso en los algodonosos brazos de su madre.
Pero manteniendo, a pesar del prudente consejo de la razón, la secreta esperanza de que mientras tanto, una de sus flechas caiga por error del carcaj de dios alado hasta el lugar en el que me escondo, y atraviese la inhumana coraza que protege mi muy demasiado humano corazón de parte a parte. Coraza y corazón. De lado a lado. Para saber a que saben todas esas cosas del amor, de nuevo, dentro y no fuera de mis carnes. Antes de que los demas animales del bosque se enteren y quieran dilapidarme muy justamente por hablar de lo que no se, por aconsejar sobre cosas que en el fondo, no conozco y me dan miedo. El mismo miedo que a cualquier otro hombre.
Dado que ya no veia nada, me quedé, con los ojos cerrados, paladeando esa confusa, terrible, y a la vez dulce sensacion de echar de menos un mundo del que no me siento parte. Y así me pasé no se cuanto, y me dieron las uvas hasta que cai en la cuenta de que habia venido a estudiar. A intentar aprender, de nuevo, despues de años sin utilizarla, cosas de memoria que ni de lejos me interesan tanto como estas escenas improvisadas en las que la belleza del mundo, y de su amor (por cursi que suene), vienen al rescate de la amargura y de la soledad en las que normalmente se encuentran, suspendidas como el atún en conserva o como el lomo en adobo, y descubiertas de pronto de una forma adorablemente adolescente y dulce, repetina y tierna, las demas emociones de mi alma.
Emocionado, pero conteniéndome (no olvidar que estaba en la biblioteca), eché un último vistazo a mi querida pareja, que en ese momento se levantaba de su improvisado nido de amor, otorgándose un beso que por su forma crei de despedida, un beso apasionado que traia la promesa de otro encuentro, cuando en realidad resultó ser solo otra muestra del amor entre una mujer y un hombre enamorados. Sigiloso, abandoné tambien mi pequeña y frustrada plaza interior, convencido de que no sacaria nada mejor esta mañana, nada mas claro que ese último beso. Y seguro de que la unica forma de estudiar sería pillar a Cupido desprevenido, y durmiendo su sueño caprichoso en los algodonosos brazos de su madre.
Pero manteniendo, a pesar del prudente consejo de la razón, la secreta esperanza de que mientras tanto, una de sus flechas caiga por error del carcaj de dios alado hasta el lugar en el que me escondo, y atraviese la inhumana coraza que protege mi muy demasiado humano corazón de parte a parte. Coraza y corazón. De lado a lado. Para saber a que saben todas esas cosas del amor, de nuevo, dentro y no fuera de mis carnes. Antes de que los demas animales del bosque se enteren y quieran dilapidarme muy justamente por hablar de lo que no se, por aconsejar sobre cosas que en el fondo, no conozco y me dan miedo. El mismo miedo que a cualquier otro hombre.
martes, 22 de mayo de 2012
De cabo a rabo
Que jodidas ganas
(que tengo)
de volver a sentirme
de nuevo un hombre
no solo deseado
sino deseante
de cabo a rabo, joder,
literalmente.
(que tengo)
de volver a sentirme
de nuevo un hombre
no solo deseado
sino deseante
de cabo a rabo, joder,
literalmente.
lunes, 21 de mayo de 2012
Echar los hígados
Hay hombres-cerebro
Hay hombres-pene
Hay hombres-corazón
Hay hombres-estómago
Hay hombres-lengua
Hay hombres-pulmón
Y hay algunos, muy pocos, hombres-hígado
Estos hombres nos pasamos la vida jodidos por algo. No importa que y como. En el fondo de mi ser siento, o quiero sentir, que ser un hombre-hígado significa aun desempeñar una función en el sabio plan del universo, una responsabilidad que se vive incluso de un modo inconsciente, dia y noche, al ocuparte de la parte mas chunga del trabajo de Dios, la que no quiere nadie.
Hay hombres-pene
Hay hombres-corazón
Hay hombres-estómago
Hay hombres-lengua
Hay hombres-pulmón
Y hay algunos, muy pocos, hombres-hígado
Estos hombres nos pasamos la vida jodidos por algo. No importa que y como. En el fondo de mi ser siento, o quiero sentir, que ser un hombre-hígado significa aun desempeñar una función en el sabio plan del universo, una responsabilidad que se vive incluso de un modo inconsciente, dia y noche, al ocuparte de la parte mas chunga del trabajo de Dios, la que no quiere nadie.
Y así, cuando estoy doblado en dos -valga la redundancia- por el dolor, me da por imaginarme a mi cuerpo como al hígado intoxicado de un angel alcoholizado, es decir, intoxicado por su amor a la oscurudad, llamado demonio. Me da por imaginarme a todos esos hombres donde reconozco las huellas de la derrota, del fracaso, de la aplastante gravedad que los consume, como a otros hombres- hígado de otros ángeles caídos por amor a esta dura y cruel tierra de los hombres.
Y aunque me equivoque, y abuse del don de imaginar, un escalofrio que sabe a verdad (aunque sea falsamente inducida y guardada con codicia) me recorre todo el cuerpo, y me hace sentir, en medio de la desolación mas absoluta, que de todos los órganos de los ángeles devenidos en demonios, ninguno tiene mas cojones al hacer su trabajo, ni los mismos huevos, que los hígados, que los hombres-hígados que un día vomitarán los ángeles borrachos de tanto amor al Padre, al Hijo y a la santa madre que les trajo a todos.
Ese dia, el dia que el ángel que yo soy, y que el demonio que tambien soy, echen los hígados y me vomiten, ese dia se comprobará si todo lo que he dicho es cierto, o si solo era la patraña de un hombre endemoniado, no se si por el amor, por el dolor, por la oscuridad, o por los hígados.
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